El calor

 

Fuente:https://www.flickr.com/photos/deniwlp84/31810372255

Odiaba el calor. Agazapado en el coche vigilaba la casa gris que tenía enfrente. El motor estaba apagado así que no podía conectar el aire acondicionado; la camisa se le pegaba al torso como una segunda piel. Eran casi las doce de la noche y el termómetro del teléfono móvil aún marcaba veinticinco grados. Sólo con mirarlo, sudaba.

En aquel barrio los aires acondicionados eran escasos. Las ventanas de las viviendas estaban abiertas de par en par, convirtiéndose en escaparates iluminados; observaba perfectamente lo que ocurría adentro. Le era posible, incluso, con el teleobjetivo de la cámara, contemplar detalles que harían las delicias de algún fotógrafo. Ello facilitaba mucho su trabajo.

Se despreciaba a sí mismo por tener que dedicarse  a ese tipo de investigaciones: perseguir a adúlteros. Su objetivo era un hombre maduro, al que observaba fumar apoyado en el marco de la ventana, con el torso desnudo. Podía verla a ella también: una mujer joven, desnuda igual que él, abrazándolo desde detrás. Disparó la cámara varias veces; las fotos serían suficientemente explícitas.

Odiaba el calor, pero, en ocasiones, reconocía que se convertía en su mejor aliado. Arrancó y puso el aire acondicionado; se alejó, el sudor se disipaba, el perenne malestar aminoraba.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s