Andrea Camilleri, uno de los maestros de la novela policiaca “mediterránea”

EL PAÍS de hoy publica esta interesantísima entrevista con uno de los padres de la novela negra “mediterránea”: Andrea Camilleri. Un hombre y una obra imprescindibles.

Fuente: EL PAÍS. 

Enlace de la entrevista:  https://elpais.com/cultura/2017/12/10/actualidad/1512915351_735570.html

 

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La carretera infinita

Fuente: https://www.motorafondo.net/

La ventisca les hacía ir despacio a pesar de que sabían que la carretera se extendía recta, como trazada con una regla, por aquel paraje despoblado. Llevaban así varias horas y el temporal no tenía visos de mejorar. Apenas si se veía a través de los cristales; la radio no funcionaba, solamente emitía estática. Adolfo conducía, guiado más por la intuición que por un GPS que parecía haberse vuelto loco. Le extrañaba no haberse cruzado con ningún coche en las últimas horas.
Al llegar a un altozano pudieron vislumbrar como la carretera se perdía rectilínea hasta un horizonte difuso, sin nada que indicase vida. Berta se intranquilizó y Cristina miraba con expectación a su novio sin saber qué decir. Cada vez nevaba más.
Les empezó a doler la cabeza y Adolfo tuvo que parar porque se había mareado. Cristina sangró levemente por la nariz. Hacía mucho frío, aunque la nieve había dado una breve tregua. Berta, nerviosa, comenzó a caminar alrededor del coche, entonces vio que, a lo lejos, se divisaba un cartel, aunque no podía descifrar lo que decía. Se acercó lo suficiente para leerlo y alarmarse: Roswell. Zona de Alta Contaminación Radioactiva y Electromagnética. Prohibido el Paso. El coche ya no volvió a arrancar.

La búsqueda

https://ricardodiazblog.wordpress.com

No pudo seguir adelante sin ella. En algún momento de su peregrinaje la perdió. Después, lo intentó de todas las maneras posibles: volviendo al pasado, retirándose al fin del mundo para buscar la soledad, contemplando bosques otoñales o mares embravecidos, hurgando en el dolor, mostrando la alegría, sumergiéndose en la vorágine callejera, revolviendo cajones… Era inútil. La blancura del folio seguía inmaculada y la búsqueda era infructuosa, ella, la primera, se resistía a salir del útero de su memoria. Aquella imposibilidad le forzó a buscar otra solución; en vez de una, utilizaría dos palabras: se acabó.

El piloto ruso

Fuente: aviacionsobreespana.blogspot.com.es

Cuando le dijeron que lo destinaban a España tuvo que mirar el mapa para ver dónde estaba ese país. Se sumaría al contingente de pilotos que Rusia enviaba como ayuda al bando republicano en la Guerra Civil española. Entendió aquello como una oportunidad y una aventura. Y, además, lucharía contra el fascismo. Su aparato sería un viejo aeroplano de caza que, por su pequeño morro, era llamado “Chato” por los pilotos.
Fue destinado al aeródromo de Albacete. Estando allí conoció a una joven, casi una adolescente, que se enamoró locamente de él. Alto, rubio, ojos azules… como un actor de cine, y, además, piloto. Pero la relación estaba predestinada a la imposibilidad: nunca podría ser aceptado por la familia de ella. Muy religiosa y partidaria sin mucho disimulo de los nacionales, jamás vería bien a un muchacho ateo, ruso y comunista.
–¡Si la niña sigue con el comunista, la encierro en un convento! –vociferaba el padre.
La madre y las tías, muy preocupadas, le hacían rezar el rosario todos los días y le colgaban escapularios para ahuyentar al pecado de la carne.
Se acababa su período de servicio y pronto volvería a Rusia. En una tarde otoñal, ella logró burlar la vigilancia de la carabina mientras él la esperaba donde siempre. Un beso, cálido y profundo, y un largo abrazo sellaron su despedida. Su amor fue breve, pero ella nunca olvidó ni sus labios ni sus ojos.

Alonso y Miguel

Portada de la primera edición de Don Quijote. Fuente: Wikipedia.

Así escribo yo [Grupo de Facebook], 23/11/2017. Reto del jueves.

Distintas reacciones de Alonso Quijada, “don Quijote”, sobre lo expuesto sobre él por Miguel de Cervantes en el libro “Don Quijote de La Mancha”.

 

Al fondo del jardín, tomando el tenue sol invernal, se encontraban dos ancianos sentados en un banco de madera.

–¿Todavía estás enfadado conmigo, Alonso? –preguntó Miguel.

–¿Y cómo quieres que no lo esté? –respondió este–. ¿Cómo te habría sentado a ti que te describieran como un loco, como un ido que cabalgaba por ahí buscando problemas, como un broncas cualquiera?

–Hombre, reconozco que mal, desde luego. Pero no era esa mi intención, puedes creerme.

–¿Qué pretendías entonces?

–Retratar a un héroe o, mejor, a un antihéroe. A alguien que sin las fuerzas ni los medios adecuados se lanza valiente a arreglar entuertos. Y por qué digo antihéroe: porque el héroe busca la gloria y tú no.

–No intentes arreglarlo. ¿Sabes lo que más me molesta?… que me consideres un desequilibrado porque leo libros. ¡Habrase visto! Los chalados son los que se pasan las horas delante de la tele o con eso de las redes sociales, que no es más que una versión universal del cotilleo de toda la vida. ¡Esos sí son unos alineados!

–Pero si has llegado a ser un personaje principal de la literatura mundial. ¿De qué te quejas?

–¿Qué de qué me quejo? De que encima me pongas como compañero a un comegarbanzos en vez de a un caballero.

–Bueno, ya va refrescando. Vamos dentro y te invito a un descafeinado –dijo Miguel

–Menos mal que tienes un detalle –respondió Alonso.

 

Así escribo yo , 23/11/2017. Reto del jueves.

Distintas reacciones de Alonso Quijada, “don Quijote”, sobre lo expuesto sobre él por Miguel de Cervantes en el libro “Don Quijote de La Mancha”.

El grito

El grito (1893). Eduard Munch. Galería Nacional de Noruega.

–¿Verdad que es una representación perfecta del dolor? –dijo una voz situada a su derecha.
Se asustó. Estaba tan concentrada mirando el cuadro que no se había dado cuenta de la presencia a su lado de aquel hombre. Le miró y vio a un individuo de mediana edad, vestido informalmente, pero con elegancia.
–Oh sí, desde luego. Pero creo que hay más que dolor, hay caos, horror, soledad –dijo la mujer, que seguía mirando el cuadro.
–Son pocas las obras que se dedican a expresar lo que podemos llamar la fealdad del mundo; el arte siempre tiende a lo bello. Aunque hay excepciones como Goya en su “Perro semihundido”, donde la mirada del pobre animal lo dice todo.

–Algunas corrientes del arte contemporáneo también han procurado representar lo feo o lo sórdido, incluso lo grotesco -apuntó ella.

A pesar de una silueta aún joven, favorecida por su atuendo, ella debería de rondar la cincuentena. La pareja permanecía de pie ante el cuadro, ajena al ir y venir de la gente en la sala. Durante un instante se quedaron solos, igual de solos que la figura de Munch.

–¿Le apetece tomar un café? –propuso él.
–Encantada.

La confusión

Fuente: lacarinosa.rcnradio.com

Y se ríe. No es una risa feliz, es una risa tonta. Procede de los nervios que le van dominando. Para ser exactos podemos decir que nace del miedo que le atenaza. Ver cerca de su cuello aquella navaja manejada por manos temblorosas no es un aliciente para desencadenar la risa.
Saca la cartera del bolsillo de su pantalón y se la da. Se quita el reloj y se lo da también. La navaja se dirige entonces hacia los auriculares, que también cambian de dueño junto al móvil al que se conectan.
–Con esto tengo bastante. Porque eres simpático y me sonríes… que si no.